CLAUDIO LORENZO GARCÍA NUÑEZ
Creador – Compositor (1941, Porzuna, Ciudad Real)
Nací el 18 de enero de 1941 en Porzuna (Ciudad Real), en una familia sencilla y trabajadora. Soy el menor de cuatro hermanos. Mi padre, Lorenzo, y mi madre, Claudia, marcaron profundamente mi vida desde el inicio.
Desde mi infancia, el lenguaje más natural para mí fue el lenguaje plástico: modelar con arcilla y dibujar. Junto a mi hermano, modelaba los animales que observábamos en el corral y en el campo. Aquellas pequeñas figuras no eran solo juegos, eran ya una forma de comprender la realidad.
Recuerdo con especial intensidad un pequeño caballo que modeló mi tío Francisco para mí. Observé todo el proceso con absoluta atención. Cuando lo tuve entre mis manos sentí una emoción difícil de describir. También recuerdo una pequeña escultura en una chimenea vecina que despertó en mí un deseo profundo de comprender la forma.
A los cinco años modelé el busto de mi padre. A los nueve, el de mi madre. Aquellos primeros trabajos contienen, en esencia, todo lo que después he buscado en mi obra.
Muy pronto mis maestros reconocieron mis aptitudes para el dibujo y el modelado. Gracias a su apoyo y al esfuerzo de mi familia, pude iniciar mis estudios en la Escuela de Artes de Ciudad Real, donde comencé a formarme de manera consciente.
Desde entonces, mi vida ha estado dedicada al estudio, la observación y la creación. He trabajado intensamente en el dibujo y la escultura, al mismo tiempo que desarrollaba mi labor como profesor.
La muerte de mi padre en 1971 supuso una profunda conmoción interior. A partir de ese momento, mi búsqueda se intensificó. Comencé a preguntarme por el sentido de la vida, de la muerte, de la existencia misma. Estas preguntas han guiado mi trabajo desde entonces.
Mi obra no nace únicamente de la observación exterior, sino de una necesidad interior de comprender. Por ello, he desarrollado a lo largo de mi vida un lenguaje propio basado en la relación entre forma, energía y conciencia.
Las esculturas que he creado no pretenden representar, sino expresar. Son el resultado de un proceso de investigación que continúa abierto.
Hoy, sigo trabajando con la misma intención con la que comencé: comprender y expresar, a través de la forma, aquello que subyace más allá de lo visible.
Mis padres fueron el origen de todo
En ellos no solo encontré la vida, sino también las primeras formas de comprenderla: la materia, el trabajo, la observación y el respeto por lo real.
Su presencia permanece en mi obra, no como recuerdo, sino como una búsqueda constante de lo esencial.
Lorenzo García Gómez (Integración Cósmica), 1971.
Claudia Núñez García (Mi madre), 1974.
Manuela Navarro Sanz
En 1968 contraje matrimonio con Manuela Navarro Sanz.
Desde entonces, su presencia ha sido esencial en mi vida y en mi proceso creativo. No solo como compañera, sino como apoyo constante, colaboradora y equilibrio en los momentos de búsqueda y transformación.
Su forma de estar en el mundo, serena y profundamente humana, ha influido de manera decisiva en mi manera de comprender la realidad.
La vivencia del amor, entendida como unión y complementariedad, se convirtió desde entonces en un eje fundamental de mi obra. Muchas de mis esculturas nacen de esa necesidad de expresar la integración de dos seres en armonía, no solo entre sí, sino con la naturaleza y el cosmos.
En este sentido, Manuela no es solo parte de mi vida, sino también del desarrollo profundo de mi lenguaje artístico.
